La excomunión de Miguel Hidalgo: Leyendas Urbanas

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La Independencia de México, esta es una de las fechas en las que resaltamos los principios patrióticos con los que nos educaron, pero se preguntan cual fue el costo que Miguel Hidalgo tuvo que pagar por haber sido uno de los iniciadores de la lucha de independencia.

   Don Miguel Hidalgo y Costilla  nació en la Hacienda de Corralero el 8 de mayo de 1753, fue enviado a Valladolid, hoy Morelia, a estudiar en el Colegio de San Nicolás Obispo en donde se ordenó como Sacerdote en 1772 ejerciendo su curato en el curato de Dolores.

   Era una persona de ideas liberales, por lo que se unió al grupo de los patriotas que en el año de 1810 conspiraban en Querétaro a favor de la independencia de México, este movimiento estaba programado para estallar en el mes de octubre ese año, desafortunadamente fue descubierto y detenidos algunos de los principales integrantes por lo que la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez a costa de su propia vida, envió el mensaje a hidalgo, quien en compañía de Aldama, Abasolo y Allende, entre otros, decidió levantarse en armas al amanecer del 16 de septiembre con la gran muchedumbre que lo apoyó.

   Se dice que el espíritu del padre de la patria vaga entre los vivos en el lugar donde nació, y uno de los testimonios que  relató Manuel Anguiano, de Tampico Tamaulipas, quien aseguro que percibió esto al tomar unas fotografías de los muros de lo que fue la casa de Don Miguel Hidalgo y que en varias tomas aparecen unas esferitas luminosas llamadas orbes o espíritus o energías cautivas suponiendo que pertenecen al Padre de la Patria.

   Pudiera ser que esto sea debido a la excomunión y condena al cura Hidalgo realizada por el obispo de Michoacán Manuel Abad y Queipo el 29 de Julio de 1811, en una sala del Hospital Real de Chihuahua, en donde le rasparon la piel de su cabeza que había sido consagrada como cristiano y sacerdote y le arrancaron las yemas de los dedos , consagradas el día de su ordenación para posteriormente después entregarlo al gobierno español para que fuera fusilado.

   El documento dice: “Por  autoridad de Dios omnipotente, el hijo y el espíritu santo y de los santos cánones, de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones , papas, querubines y serafines de todos los santos inocentes quienes a la vista del santo cordero se encuentren dignos de cantar la nueva canción y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos justamente con todos los santos y electos de Dios, sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla es cura del Pueblo de Dolores.

   O excomulgados y anatomizamos, y de los umbrales de la iglesia del todopoderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathan, Habiran y todos aquellos que le dicen al señor” Dios ¡vete de nosotros, porque, no queremos ninguno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de el la luz por siempre jamás.

   Que el hijos que sufrió por nosotros lo maldiga, qué el espíritu santo lo maldiga, que la Santa Cruz lo maldiga, que todos los ángeles, los principados, los arcángeles y potestades y todos los ejércitos celestiales lo maldigan. 

   Sea condenado Miguel hidalgo por dondequiera que éste, en la casa o en el campo, en caminos o veredas, en los bosques o en el agua, y aun en la iglesia que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o beber, en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia, andando o estado de pie, sentado, acostado o andando, y en toda la sangría.

   Que sea maldito en su pelo, en su cerebro, en la corona de su cabeza, en sus sienes frente y oídos, en sus cejas y mejillas, en su quijada y nariz en sus dientes anteriores y molares, en sus labios y garganta, en sus hombros y muñecas, en brazos manos y dedos, que sea condenado en su boca, pecho y corazón, en sus venas, muslos, caderas, rodillas y en todas las viseras de su cuerpo desde arriba de su cabeza hasta la planta de sus pies ¡que no haya nada bueno en él!

   Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga y que el cielo con todos los poderes que en el se mueven. ¡Se levanten en contra de él, lo maldigan y condenen! ¡Amen! Así sea ¡amen!

   Probablemente esta sea la causa de que el Padre de la Patria vague su espíritu en busca de la paz deseada por el  en todos los ámbitos y ese fue su premio por iniciar la luchar de nuestro querido e Independiente país.

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