LEYENDAS DE OJINAGA; Una Familia Marcada Por La Desgracia: 

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Por: Roberto Leyva Molinar (Cronista de la Ciudad)
Toda una leyenda urbana resultado del infortunio con un destino impredecible tapizado de tragedias.
La familia González Hernández es una de las más conocidas de nuestra desértica ciudad, esta familia más bien conocida cariñosamente como los “Talcoyotes”, es muy pintoresca y trabajadora de origen muy humilde, o a poco no han oído ustedes las cómicas frases usadas por ellos como “cuñado”, “mejor la mato”, “mejor le doy al Chile Loco” o la de “es que la molita me capeó”, con las que hacen reír a toda la gente que cuenta con la fortuna de ser su amigo o conocerlos de algún tiempo.
Siempre se han distinguido por ser muy trabajadores y también se han desempeñado en distintos oficios tales como limpia vidrios, cargadores, vendedores de chicles, pepenadores, entre muchas otras cosas, ya que por haber sido de origen humilde y de familia numerosa no tuvieron la oportunidad de prepararse y haber aspirado a mejores empleos.
Imagínese a nuestra querida ciudad sin la presencia de los “Talcoyotes”, aún a quedado el hueco que dejó Lorenzo en el crucero de la Trasviña y Oscar Flores donde se ponía con su indispensable radio a cantar, o se paraba afuera del Mundo Musical con una escoba a cantar las canciones de su admirado grupo Los Robles del Norte, o cuando se ponía su nariz de payaso y hacía reír a la gente gritándoles “cuñado” cuando el mismo se contestaba: “mejor la mato”, riendo a carcajadas.
Pero el destino ha sido cruel y los ha marcado al morir de forma trágica, o de que otra manera nos explicamos las estrepitosas maneras de partir de su estancia terrenal.
En el mes de marzo del año de 1997 murió calcinado uno de los hijos de la numerosa familia González, el cual llevaba por nombre Ramón, más bien conocido como “Pimo Lamon”, este hombre tuvo la desgracia de haberse quedado dormido con el cigarro prendido y a su vez éste prendió el humilde colchón en el que Ramón dormía y las llamas infernales cubrieron en su totalidad la casa en la que vivía la familia, dejándolos a todos en la calle sin un hogar donde vivir.
También el padre de ellos el señor Tomás González murió en el mes de mayo del año 2003 bajo las llantas de una pick up Ford, el cual lo arrolló cuando este iba transitando por la carretera a Camargo , este accidente conmociono a la población, ya que a pesar de no ser un ciudadano importante, ni mucho menos acaudalado, contaba con el aprecio de todos lo que lo conocían.
Posteriormente en el año del 2007 murió Lorenzo uno de los hijos mas chicos de la familia, de la misma manera que su padre, cuando se encontraba en Tacos los Cuates, esa noche había cantado una canción alegremente como lo hacia siempre, y se estaba despidiendo de algunas de las personas que ahí se encontraban e incluso les dijo algo referente a su muerte, que el ya se iba a ir.
Después subió a su bicicleta y cuando había avanzado unos cuantos metros, se devolvió por un bote de aluminio que había visto, en ese fatídico momento el joven Uribe Soria a bordo de un moderno automóvil lo atropelló. Tal fue el golpe que el auto se volcó estrepitosamente.
El vehículo a gran velocidad puso bajo sus llantas el cuerpo del joven Lorenzo reventándolo por dentro, arrancando su inocente alma de su destrozado cuerpo el cual ya no era más que una dantesca muestra de lo cruel que suele ser el destino en la forma de hacernos partir de nuestra estancia terrenal.
La gente que miró a Lorenzo en la carretera tirado, lleno de sangre, inerte, sin vida, en ese momento se les vino a la mente las últimas palabras del joven.
Esta familia a vivido en carne propia los caprichos del destino, muchos podrán pensar que es solo casualidad o simplemente falta de precaución, otros que es una brujería o un mal que le hicieron a esta pobre familia, pero eso es según la mentalidad y el criterio de cada persona lo que sí nos consta a todos es que esta es una familia marcada por la desgracia.

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Fotos de El Centinela De Ojinaga.

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